miércoles, 22 de septiembre de 2010

Niños Robados


foto familiar de Juan Luis

«Mi padre me confesó que nos habían comprado a un cura por 150.000 pesetas»

TESTIMONIOS | Juan Luis Moreno y Antonio Barroso

Juan Luis Moreno y Antonio Barroso han llevado vidas paralelas. Hijos de matrimonios amigos, crecieron juntos y, también unidos, recibieron hace tres años el jarro de agua fría más duro de sus vidas
La confesión paterna: «Te compramos a un cura por 150.000 pesetas». Y dos vidas se derrumban. La revelación la hizo el padre de Juan Luis. «Imagino que ya sabías que no eres mi hijo, pero ahora te lo confirmo. Fuimos a comprarte a Zaragoza, por 150.00 pesetas, y los padres de Antonio hicieron lo mismo», le dijo, postrado en una cama de hospital, días antes de su muerte. Y prosiguió su relato: corría el año 1969, los padres de Antonio, un matrimonio mayor incapaz de tener hijos, contactaron con unas personas que les dijeron que en la Residencia Sanitaria José Antonio de la capital aragonesa —ahora Miguel Servet— podrían conseguir uno. No tenían ninguna relación con la ciudad, pero recogieron allí a un niño que se llevaron a Barcelona con una partida de nacimiento que le identificaba como propio.


foto familiar de Antonio

«Eso ocurrió en abril y dos meses después, siguiendo su consejo, mi padre viajó a Zaragoza para reunirse con un cura que llevaba los trámites. Según me contó, le dio a elegir entre un niño o una niña y le aseguró que en unos meses lo tendría. A cambio debía pagar 150.000 pesetas por los gastos del parto y documentación. Ni una palabra de quién sería la madre o por qué lo daba en adopción», cuenta Juan Luis. Así que su padre regresó a Barcelona, esperó la llamada y en la fecha indicada —en la partida de nacimiento figura el 26 de noviembre de 1969— recogió al bebé.
Ambos habían tenido dudas desde pequeños. «En el colegio los niños nos decían que éramos adoptados, supongo que porque sus familias sabían que nuestras madres no estuvieron embarazadas y de un día para otro llegaron con un niño a casa», argumenta Juan Luis. Él no hizo caso a los rumores, pero Antonio sí. «Se lo pregunté a mi madre y me dijo que eso era una barbaridad. Fue un drama terrible, así que busqué el libro de familia y todo estaba en orden, figuraba que era su hijo natural, aunque, para quedarme más tranquilo, cuando cumplí 18 años pedí una partida de nacimiento», cuenta. Según este documento, había nacido el 28 de febrero de 1969 en Zaragoza y era hijo biológico.
Tras conocer la verdad, ambos amigos siguieron procedimientos similares. Se hicieron pruebas de ADN con sus supuestas madres, que dieron negativas, y acudieron al hospital Miguel Servet en busca de datos —«yo figuro como nacido en la clínica Pérez Serrano, pero ya ha desaparecido y me dijeron que todos los historiales los habían trasladado al Miguel Servet», explica Juan Luis—-. ¿El resultado? Un nuevo chaparrón: ni sus nombres ni los de sus madres figuran en los registros.
«No nos han dado ninguna explicación. No sabemos qué fue lo que pasó, dónde nacimos ni quiénes son nuestras madres. Sólo que nuestros padres adoptivos pagaron por nosotros más que por un piso y que se manipularon los documentos para que no apareciésemos como adoptados, así que debía haber médicos y funcionarios implicados», denuncian.


foto partida de nacimiento

Ambos han intentado tres veces recurrir a la justicia para que investigue su caso. Primero en el juzgado número 2 de Zaragoza; después en la Audiencia Provincial de esta ciudad y, por último, en el Tribunal Supremo. Todas han sido desestimadas.

OTRO CRIMEM MAS AUSPICIADO POR LA IGLESIA CATOLICA

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