martes, 2 de septiembre de 2008

la intuición se aprende


La idea de que la intuición se desarrolla mediante la experiencia y puede servir de guía a la hora de tomar decisiones es algo difícil de comprobar en un laboratorio. Investigadores del University College de Londres (Reino Unido) y la Universidad Pierre et Marie Curie (Francia) han diseñado una sofisticada metodología para evaluar la consciencia, y han demostrado que el aprendizaje instrumental subliminal (que se sirve de las consecuencias para modificar el comportamiento) tiene lugar en el cerebro sin una intervención consciente.

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El estudio, financiado en parte por la UE, se publicó en la revista Neuron el 28 de agosto.

La afirmación de que la intuición puede guiar a una persona para tomar decisiones de forma más efectiva que el razonamiento consciente no carece de fundamentos. Un individuo es capaz de captar señales subliminales que se asocian habitualmente con ciertas situaciones y consecuencias, y aprender de forma subconsciente de dichas señales. Los autores de este estudio ponen como ejemplo al médico que, con el tiempo, mejora sus decisiones terapéuticas al aprender a asociar signos subliminales presentes en sus pacientes con resultados de tratamientos. Otro ejemplo es el del jugador de póker que mejora su juego al aprender a asociar la recompensa monetaria con las señales subliminales emitidas por sus oponentes.

El aprendizaje instrumental subliminal se asocia normalmente con el cuerpo estriado del cerebro, que codifica la información relacionada con la recompensa. El Dr. Pessiglione y sus compañeros partieron de la hipótesis de que «no es posible acceder de forma consciente a los procesos asociados con el aprendizaje en esa zona del cerebro, pero éstos sí que influyen en las decisiones». Los científicos se valieron del enmascaramiento perceptual, la modelización informática y la resonancia magnética funcional (fMRI) para estudiar a sujetos sometidos a pruebas de condicionamiento subliminal. Descubrieron que las señales visuales que aportan una recompensa pueden influir en el comportamiento, e identificaron circuitos cerebrales asociados con el condicionamiento instrumental subliminal.

Se utilizó una técnica de enmascaramiento perceptual mejorada en la que se mostraba a los sujetos imágenes nuevas y abstractas enmascaradas durante muy poco tiempo (33 ó 50 milisegundos), de tal forma que no eran capaz de verlas de forma consciente. Para comprobar si los sujetos eran conscientes del aspecto de las imágenes, se les mostraban dos imágenes al mismo tiempo y se les preguntaba si eran distintas. Los sujetos acertaron más o menos la mitad de las veces (el mismo resultado que si la elección hubiera sido aleatoria). Cuando se les pidió que describieran las imágenes tras el estudio, los sujetos afirmaron que no tenían la menor idea sobre ellas. Cuando se les mostraron las imágenes, expresaron sorpresa; no eran conscientes de que las habían visto antes. Esto indicó que durante el estudio no tenían ninguna noción preconcebida de lo que podrían mostrar las imágenes, hecho que los autores consideraron una característica crucial del diseño del estudio.

Una vez que se estableció que los sujetos no podían ver de forma consciente las señales enmascaradas, efectuaron un ejercicio de condicionamiento subliminal que se regía por el mismo proceso de enmascaramiento. Esta vez podía ganarse una recompensa económica. Les enseñaron señales enmascaradas (imágenes en una pantalla durante 33 ó 50 milisegundos entre otras dos imágenes) y se les daba a elegir entre pulsar un botón o no. Se les advirtió que una respuesta era segura (no ganaban ni perdían nada), mientras que la otra implicaba un riesgo (podían ganar una libra esterlina, perderla o no ganar nada), y también se les informó de que el resultado de elegir la respuesta arriesgada dependería de la imagen enmascarada. Se les animó a que arriesgaran si consideraban que el juego les iba bien.

A continuación se interrogó a los sujetos sobre sus percepciones visuales y sus estrategias de respuesta, y se les pidió que clasificaran las imágenes, ahora desenmascaradas, por orden de preferencia. Mostraron una preferencia significativa hacia las imágenes «con recompensa» (con las que ganaron) y dieron menos importancia a las imágenes «con castigo» (con las que perdieron), lo que indica que sus preferencias estaban determinadas por el aprendizaje subliminal.

Durante las tareas de condicionamiento subliminal se registró la actividad cerebral de los sujetos mediante fMRI. Esta técnica demostró que «desde la primera a la segunda mitad de las sesiones de condicionamiento, las respuestas del cuerpo estriado del cerebro aumentaron en las señales con recompensa y disminuyeron en las señales con castigo». Observaron que la actividad bilateral en el cuerpo estriado tenía cierta correlación con la respuesta del sujeto al castigo y la recompensa.

El estudio demostró que las recompensas y los castigos percibidos subliminalmente pueden modificar el comportamiento y modificar las preferencias hacia objetos que no se perciben de forma consciente. Los científicos confían en que su metodología se pueda emplear en estudios sobre los mecanismos cerebrales de quienes padecen enfermedades neurológicas o psiquiátricas.

Este trabajo fue cofinanciado por una beca intraeuropea de investigación del programa Marie Curie de la UE.

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