viernes, 22 de mayo de 2009

El papa Juan Pablo I fue asesinado


http://www.scribd.com/doc/2087532/Conspiracion-en-el-Vaticano-La-Muerte-del-Papa-Juan-Pablo-I

El sacerdote abulense Jesús López Sáez ha investigado la muerte del papa Juan Pablo I, un mes después de su nombramiento en 1978: asegura que fue asesinado y quiere reabrir la polémica
Así lo explica en su libro ´Juan Pablo I. Caso abierto´, donde ofrece respuestas a las preguntas de un asunto que, 30 años después, “sigue abierto” y del que “el juicio no se hecho donde tenía que hacerse, pero está en la calle”. Analiza la figura del papa Albino Luciani, cuyo breve papado le ha hecho acreedor del sobrenombre del ´papa meteorito´ a quien todo el mundo conoció como ´el papa de la sonrisa´.

El motivo de la muerte de Juan Pablo I y las repercusiones si no hubiera fallecido son motivo de la obra de López Sáez, nacido en Aldeaseca en 1944 y responsable de la asociación Comunidad de Ayala, que promueve la renovación eclesial mediante grupos y comunidades en parroquias, colegios y casas, además de propiciar la Fundación Betesda, con el objetivo del desarrollo integral de minusválidos físicos y psíquicos.

Misterio del siglo XX

Según el autor, la muerte de Luciani es “uno de los grandes misterios del siglo XX”, ya que el sumo pontífice gozaba de buena salud, según su médico personal, y había tomado decisiones “importantes y arriesgadas”, entre las cuales había decidido terminar con los negocios vaticanos, incluso haciendo frente a la logia masónica ´Propaganda Dos´ y a la mafia.

La editorial andaluza Shepa, que ha publicado el libro, destaca que “no se puede pasar por alto que la figura de Juan Pablo I ha sido profundamente deformada”, llegándose a decir que estaba enfermo, que murió aplastado por el peso del papado o que no estaba capacitado para ejercer como papa.

Según la investigación, esta tesis que deforma la realidad “es mantenida por quienes defienden la versión oficial”, que supone adjudicar la muerte a un infarto agudo de miocardio o embolia pulmonar, “en cualquier caso, muerte natural”. Frente a esto, la obra “abre interrogantes al respecto y se dice si verdaderamente fue así, o le dieron una dosis letal por poner el dedo en la llaga” e incluso se llega a cuestionar si se le realizó la autopsia.

López Sáez se pregunta y cree inexplicable el silencio mantenido por los papas que le sucedieron, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Entre otras publicaciones, como las dedicadas a la catequesis, que es su especialidad, el sacerdote ha publicado ´La incógnita Juan Pablo I´ y ´Se pedirá cuenta. Muerte y figura de Juan Pablo I´.

http://www.comayala.es/Libros/ddc2/index.htm
http://www.publispain.com/nostradamus/profecia_del_asesinato_del_papa.html

El breve Papa de la sonrisa
Fue elegido como el 263º Papa de la Iglesia Católica, el 26 de agosto de 1978. Fue el primer Papa con dos nombres, gesto con el que pretendía honrar a sus dos predecesores: Juan XXIII y Pablo VI.



Su elección se produjo en la tercera votación de un cónclave inusualmente breve, el más corto del siglo XX. Juan Pablo I eligió como lema de su papado la expresión latina Humilitas (humildad), lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la Tiara papal en la ceremonia de entronización, en contra de lo prescrito por la Constitución Apostólica de Pablo VI.

Como Papa, Juan Pablo I estableció un ambiente de optimismo y reformas, que nunca llegaría a avanzar más allá de las propuestas. Murió, según las fuentes oficiales de un infarto, 33 días después, el 28 de septiembre de 1978, siendo el cuarto pontificado más breve de la historia.


Polémica y teorías conspirativas en torno a su muerte


El Vaticano afirma que Juan Pablo I falleció de un infarto en su cama, y que no se llevó a cabo autopsia alguna por la oposición de sus familiares. Algunos aspectos de esta declaración oficial, sin embargo, se vieron contradichos más tarde: no fue el (posteriormente Obispo) irlandés John Magee, que fuera secretario personal de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, la primera persona en hallar el cadáver del Pontífice, sino una de las religiosas que se encargaban del trabajo doméstico, como se supo en 1988.Igualmente, la familia del fallecido Papa reveló en 1991 que la muerte no le sobrevino en la cama, sino en su escritorio. Estas incoherencias oficiales, junto a otros factores de índole económica, han dado origen a teorías conspirativas que apuntan a un envenenamiento del Pontífice.



Juan Pablo I pretendía ahondar en las reformas iniciadas por Juan XXIII. La clarificación de las cuentas vaticanas era una de sus prioridades. Mientras fue Patriarca de Venecia, en 1972, la Banca Vaticana vendió al Banco Ambrosiano (Propiedad de Roberto Calvi) la Banca Cattolica del Veneto, sin consultar al obispado metropolitano de Venecia, del cual monseñor Albino Luciani era jerarca. El responsable de esta acción fue el arzobispo Marcinkus, lo cual llevo a ciertas desavenencias entre Luciani (aún no nombrado Papa), y el norteamericano responsable de la dudosa administración Vaticana de entonces. La Banca Cattolica de Veneto estaba especializada en préstamos con bajos tipos de interés hacia los más necesitados; quizá por esto el Papa Luciani toma cartas en el asunto. Benelli, sustituto del Secretario de Estado Vaticano le cuenta que existe un plan entre Roberto Calvi, Michele Sindona y Marcinkus para aprovechar el amplio margen de maniobra que tiene el Vaticano: “evasión de impuestos, movimiento legal de acciones”. La reacción de Luciani, recogida en el libro “Con el corazón puesto en Dios: intuiciones proféticas de Juan Pablo I”, es de una enorme decepción.

Existe una trama que implica la logia masónica P2, la mafia italiana, y la banca vaticana. El 9 de mayo de ese mismo año de la muerte de Juan Pablo I 1978, había sido asesinado el Primer Ministro de la República Italiana, Aldo Moro, líder del Partido Demócrata Cristiano. Las extrañas circunstancias del deceso de Albino Luciani (un ataque cardíaco, para alguien que gozaba de buena salud), y otros sucesos misteriosos, como que la defunción no fuese certificada por el forense vaticano, sino por otro, y lo precipitado de su embalsamamiento, dispararon la teoría de que en realidad Juan Pablo I, fue asesinado. La doble confesión de la monja, Sor Vicenza, que encontró el cadáver del pontífice (en una primera versión: vestido aún, en su baño, posiblemente en el piso, donde vomitó; y la otra: en su cama, con documentos desordenados y las gafas caídas de su rostro, ya despojado del habito papal) inducen a pensar que fue envenenado.



Algunas obras de investigación abundan en la teoría del envenenamiento. El libro El día de la cuenta del sacerdote español Jesús López Sáez, presume que el sumo pontífice fue envenenado con una fuerte dosis de un vasodilatador. El libro In God's Name ("En el nombre de Dios") del investigador inglés, David Yallop, sostiene que fue envenenado por altos jerarcas de la Iglesia Católica en complicidad con mafiosos vinculados con el Banco Ambrosiano y las hermandades secretas masónicas.

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