jueves, 21 de mayo de 2009

Historia negra de los papas



Han sido considerados “hombres santos” por millones de personas, pero muchos de ellos han demostrado ser capaces de cometer los peores pecados imaginables. La historia del papado está repleta de aquellos que ostentaron el poder, y sobre los que aún queda mucho por decir…

En la actualidad los católicos tienden a ver a los pontífices que han guiado su Iglesia como hombres buenos, incluso santos. Y ciertamente, entre los 265 Papas que han dirigido las riendas de la monarquía vaticana hay hombres que podríamos calificar de bondadosos.

Sin embargo, el pontificado posee también un lado oscuro, una cara siniestra encarnada por Papas terribles. Asesinos despiadados, traidores, guerreros, mercaderes de puestos eclesiásticos o depravados sexuales sin freno –algunos incluso encarnaron todo lo anterior al mismo tiempo–, han ocupado el trono de san Pedro en distintos momentos de la historia.

Aquellos hombres traicionaron al Evangelio que decían representar, y sus actos, más que guiados por Dios o el Espíritu Santo, parecían estar inspirados por el mismísimo Diablo.

Esta cara oculta comienza a aparecer, sobre todo, poco después de que el cristianismo se convierta en la religión oficial del Imperio Romano. Hasta entonces, había sido la sangre de los cristianos la que se derramaba durante las persecuciones y el martirio sufrido por muchos de ellos.

Pero tras el reinado del emperador Constantino, la figura del Papa irá adquiriendo un poder cada vez mayor, hasta convertirse en un apetecible trofeo capaz de generar las mayores intrigas y desatar las más bajas pasiones…



Damaso

Los episodios violentos entre los candidatos a sucesores de san Pedro surgen ya en los primeros siglos del cristianismo. El caso de Dámaso y su rival Ursino constituye un buen ejemplo.

El primero fue un clérigo romano de origen español que sirvió como diácono con el Papa Liberio. Tras la muerte de éste, Dámaso fue elegido nuevo pontífice –en octubre del año 366–, gracias al apoyo de buena parte del pueblo y el clero.

Sin embargo, no todos estaban de acuerdo con su elección. Otro diácono, Ursino, convenció al obispo de Tívoli para que le ordenase obispo de Roma.

Con dos Papas reclamando para sí la autoridad pontificia, el clero y los fieles se dividieron en dos bandos, y las calles se convirtieron en campos de batalla donde se enfrentaban con violencia los seguidores de ambos rivales.

Dámaso contaba con el grupo más poderoso, formado por los duros fossores romanos, los obreros de las catacumbas, y con el apoyo de las autoridades, así que Ursino y los suyos se llevaron la peor parte.

El episodio más sangriento se produjo cuando cierto día, los seguidores del Papa Dámaso acorralaron a sus enemigos en el interior de la iglesia de Santa María de Trastevere. Tras derribar las puertas entraron con violencia y provocaron una auténtica masacre: 137 fieles a Ursino fueron asesinados.


Pio XII


De nombre Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli (Roma, Italia, 2 de marzo de 1876 – Castel Gandolfo, Italia, 9 de octubre de 1958), reinó como el papa número 260, cabeza visible de la Iglesia católica, y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 2 de marzo de 1939 y hasta su muerte en 1958.

Antes de su elección al papado, Pacelli se desenvolvió como Secretario de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, nuncio papal y Cardenal Secretario de Estado, desde donde pudo alcanzar la conclusión varios concordatos internacionales con estados europeos y americanos, entre los que destacó el Concordato imperial (en alemán, Reichskonkordat) con la Alemania Nazi. Su liderazgo al frente de la Iglesia católica durante la Segunda Guerra Mundial permanece como una de las materias históricas más controvertidas de la época moderna, principalmente en lo que respecta a la evaluación de sus acciones y de su conocimiento sobre los crímenes del régimen nazi en Europa durante dicho periodo.

Algunos hechos históricos de las actividades de Pio XII han dado pie a cuestionar su proceder ante el clímax antisemita contemporáneo. La más aguda critica fue elaborada por el escritor católico británico John Cornwell en su libro El Papa de Hitler, investigación biográfica sobre la vida de Pío XII, basada en archivos extraídos del Vaticano. En dicha biografía Cornwell mostró al papa como un antisemita, concluyendo en la participación directa de la Iglesia en ambas guerras mundiales, explicando así las razones que motivaron el silencio de la Santa Sede ante el genocidio de millones de judíos, gitanos, homosexuales y transexuales durante la segunda guerra mundial y la solución final de Hitler y su ejército nazi; así mismo acusó a Pacelli de dirigir la redacción del texto Humani Generis Unitas (La unión de las razas humanas), texto descubierto años después de su muerte. «Los judíos eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista se merecían la ruina material y espiritual que se habían echado sobre sí mismos», citaba dicho texto.



Clemente
Su elección se produjo el 5 de junio de 1305 tras un interregno de once meses ocasionado por las disputas que entre cardenales franceses e italianos se dieron en el cónclave celebrado en Perugia.

Llamado para su coronación, ya que al no ser cardenal no se encontraba presente en el cónclave, no se desplazó a Italia sino que eligió la ciudad de Lyon para su entronización, la cual tuvo lugar el 14 de noviembre de 1305, en la iglesia de Saint-Just, contando con la asistencia del rey Felipe IV de Francia.

Clemente estuvo durante todo su pontificado sujeto a los deseos de Felipe IV, y nada más ser coronado, su primer acto fue el nombramiento de nueve cardenales franceses cercanos al monarca francés.

Convertido en una mera herramienta en manos de Felipe, anuló en 1306 las sentencias eclesiásticas que este consideraba contrarias a sus intereses, especialmente las bulas "Clerecis laicos" y "Unam Sanctam" que había promulgado Bonifacio VIII.

Los aspectos más importantes de su pontificado fueron la eliminación de la Orden del Temple y el traslado de la sede pontificia a Avignon.El 13 de octubre de 1307, Felipe IV de Francia "El Hermoso", endeudado con la Orden del Temple, ordenó el arresto de todos los templarios que se encontrasen en territorio francés acusándolos de herejía, aunque su verdadera motivación fue hacerse con los numerosos bienes que la Orden tenía en Francia y evitar el pago de las deudas que mantenía con la misma. El autor de las novelas Los Reyes Malditos, Maurice Druon, también expone como motivo, que el resentimiento de Felipe IV de Francia se dio cuanto este fue rechazado por la orden para formar parte de ella, pues según las leyes o reglas que tenían ningún Rey o señor podía alcanzar altos puestos que pudieran hacer de los templarios un ejércitos personal y de un solo reino.

La detención de los templarios sin la autorización del pontífice, de quien depende directamente la Orden, hace protestar a Clemente pero Felipe lo convence presentándole las confesiones obtenidas bajo tortura y consigue que el Papa promulgue la bula "Pastoralis praeminen" que decreta la detención de los templarios en todos los territorios cristianos.

Presionado por el rey francés, Clemente convoca en 1308, mediante la publicación de la bula "Regnums in coelis" el concilio de Vienne que celebrado entre 1311 y 1312 alumbrará la bula "Vox in excelso" por la que se suprimía, aunque no condenaba por herejía, la orden templaria.

Desde Esteban VI, que exhumó el cadáver de su predecesor en la silla papal para celebrar un juicio postmortem, hasta Clemente VII, cuyas pugnas de poder con España, Francia y otros países europeos condujeron al saqueo de Roma, pasando por el papa que vendió el papado, el papa que inició la pornocracia, el papa que violaba peregrinas, el papa que creó la Inquisición, y por supuesto la dinastía de los Borgia, he aquí una informativa lista de los diez peores sumos pontífices de la historia

http://www.oddee.com/item_96537.aspx

No hay comentarios: