jueves, 8 de enero de 2009

MISTERIOS DE LA BIBLIA (I)



El mito de Moisés seguirá vivo mientras queramos mantener la Biblia, no ya como un libro sagrado, sino como un relato histórico. En 1992 la Iglesia Católica sigue declarando en su Catecismo que todo lo contenido en la Biblia es palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo. Esta declaración sigue manteniendo en un recalcitrante error a los católicos, quienes basan sus creencias en las interpretaciones de los profesionales religiosos más que en sus propias sagradas escrituras, Entre otras cosas porque son pocos los católicos que se han leído la Biblia, pero todos ellos han pasado por la catequesis, esa en la que, de niños, nos enseñan que los tres reyes magos eran Melchor, Gaspar y Baltasar, uno de los más grandes timos de la interpretación religiosa (nada en todo el texto sagrado indica que fueran tres, o que fueran reyes, ni tan siquiera viene ni uno solo de esos nombres), pero en el cristiano mundo ¿quién va a llevar razón, la Biblia o el cura?. No ha de quedar en saco roto el dato histórico objetivo de la oposición de los jerarcas eclesiásticos a la traducción de la Biblia a las lenguas que se hablaban en el mundo conocido, entrada ya la edad moderna, manteniendo el latín después de llevar más de mil años como lengua muerta.

El teatro del absurdo

Reflexionaré un poco sobre el mito de Moisés (aclaro que reflexionar es pensar, eso que no permite la Iglesia Católica y lo sustituye por la fe). Todo creyente “sabe” que Moisés liberó al pueblo judío de su sometimiento en Egipto. Pero ahora vayamos a lo histórico del caso y a las incongruencias del Éxodo. Resulta que Dios le dijo a Moisés que solicitara del faraón la libertad de su pueblo, pero ya aclara ese mismo personaje (Dios) que incidiría en la voluntad del propio faraón para que se negase y así poder castigarlo demostrando la “grandiosidad” de los poderes del Altísimo. Es decir, cada vez que Moisés exigía la liberación, era Dios quien hablaba por boca del faraón negando esa libertad. Luego el “justo”, el “ecuánime” personaje divino castigaba a miles de inocentes solo para ensalzar su figura. ¡No era soberbio ni nada el tío!

¿Y si la gente comenzara a interpretar por sí misma las escrituras? De eso se trata. Ahora bien, la Iglesia Católica sí ha evolucionado en una cosa: ante la imposibilidad de mantener en pie los disparates de la Biblia, los reinterpreta de una manera difusa hasta donde no dañe sus intereses, y cuando se enfrenta a una contradicción palmaria tiene preparada la clásica respuesta “los caminos del Señor son inescrutables”. Luego circulan por ahí todavía los fanáticos que interpretan literalmente los textos sagrados porque así se lo han hecho ver habiendo “limpiado” previamente su cerebro para dejarlo con un encefalograma intelectual nulo y plano. Mientras la secta católica se ha convertido en la religión más cómoda del mundo (puedes matar a tu hermano y, confesándote, ser absuelto y ganar la gracia de Dios; puedes no acudir a misa y en tu último día confesarte y obtener la misma recompensa que un santo; no hace falta que conozcas tus textos sagrados porque ya hay quien los interpreta por ti, etc.) el resto de sectas son más intolerantes todavía, que ya es decir (excepto una, el Pastafarismo).



El caso es que, según los relatos bíblicos inspirados por el Espíritu Santo (y escritos mil años después de producirse los presuntos hechos), Dios actúa de manera vil para demostrar sus poderes, y lo hace en esta ocasión diez veces mandando otras tantas plagas contra el pueblo egipcio. Incluso, en su “omnipotencia”, tuvo que avisar a los suyos para que marcaran con sangre las puertas de sus casas y así poder distinguir a su pueblo elegido de entre los egipcios cuando Dios mandó a sus ángeles exterminadores a cortar la cabeza de los primogénitos. Lo peor de todo es que estos cuentos para niños siguen marcando las vidas de muchísimos adultos.

NO HAY NINGUN OTRO DATO NI HISTORICO NI ARQUEOLOGICO que avale ninguna de estas diez plagas. En ninguno de los jeroglíficos que van recorriendo la historia del Egipto antiguo aparece ninguna alusión al tema. ¿Ustedes creen que unos hechos así no iban a tener alguna alusión, alguna divagación, algún dato en toda la serie histórica egipcia? Hay una litografía que hace una sola referencia al presunto pueblo judío, pero no se puede inventar una historia de un único garabato, después de todo, los judíos y los egipcios comparten frontera, y lo único que faltaba ya es que “ni se conocieran”.



Más tarde, una vez liberado el pueblo de Israel, porque Dios dejó de “moldear” la voluntad del faraón, todavía necesitó otro lucimiento, volviendo a torcer esa voluntad y obligándole a mandar a su ejército tras los israelitas para que pudiera perecer ahogado en las aguas del Mar Rojo, y demostrar los poderes del Altísimo. Y todo está escrito; es la palabra de este Dios (el que se queja a los suyos cuando adoran a otros dioses y se siente celoso por ello. ¡Vaya, hay otros!)

Pero cuando el favorito pueblo de Israel sale de Egipto en dirección a la tierra prometida van guiados por Dios. Si no hubieran llevado guía su tardanza en llegar no habría sobrepasado dos o tres semanas, pero llevaban un guía “divino” y tardaron 40 años en los que dio tiempo a recorrerse los desiertos de arriba abajo. De las muchas fechorías que sucedieron en ese período, de las famosas tablas de la Ley y el Arca de la Alianza hablaré en otra ocasión. De momento les vuelvo a recomendar el libro de Pepe Rodríguez “Los pésimos ejemplos de Dios, según la Biblia”, pero no les puedo recomendar que oigan la COPE para comprobar que la cadena de radio de los obispos representantes de Dios es de lo más dañino para la salud mental que haya parido la especie humana.

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