martes, 24 de febrero de 2009

Los Aztecas



La herencia Tolteca

Desde hacía mucho tiempo, el valle de México había visto nacer y desarrollarse numerosas civilizaciones. Una de ellas se estableció al norte de la actual capital. Desde el primer siglo antes de nuestra era fue edificada una inmensa ciudad: Teotihuacan, "el lugar donde los dioses nacieron". Esta civilización vivió hasta el siglo octavo. Veneraban el Sol, la Luna y otros numerosos dioses, como Quetzalcoatl, la serpiente con plumas. Teotihuacan influenció con su arte y su misticismo toda el área de población meso-americana. Después se derrumbó misteriosamente, no dejando a las futuras civilizaciones más que las ruinas de su ciudad fabulosa para contemplar.

Poco tiempo después de la caída de Teotihuacan, unos bárbaros chichimecas venidos del norte se implantaron en el Valle de México, donde erigieron su capital hacia el 856: Tula. Según la tradición, diez reyes-sacerdotes se sucederían hasta 1168, desarrollando lo que llamaríamos el Imperio Tolteca. El más célebre de sus reyes fue Acatl Tolpitzin, hijo del dios celestial Mixcoatl y de la diosa de la tierra Chimalman. En 977 fue elegido rey bajo el nombre de Quetzalcoatl, la serpiente con plumas. Pero una guerra civil iría muy pronto a oponer a los partidarios del dios Tezcatlipoca con los de Quetzalcoatl, quien se oponía a los sacrificios humanos. El rey-sacerdote fue expulsado de Tula y sus fieles se dispersaron por el valle y se aliaron con otras tribus Nahuas. Integrando las tribus nómades venidas del Norte, Tula se desarrolló hasta 1165, año en que la ciudad fue arrasada por un incendio durante una última invasión chichimeca. Los toltecas emprendieron entonces la huida, e influenciaron numerosas ciudades tales como Texcoco, Coyoacan, Azcapotzalco, Culhuacan, Chalca y Xochimilco.


La larga marcha de los Mexicas


Tal era la situación cuando en el siglo trece un grupo de chichimecas venidos del norte hizo su aparición en el valle de México. Se les llamó los Méxicas o Aztecas. Ellos reivindicaron su pertenencia a las Siete Tribus Nahuas, que procedían del mítico Chicomotzoc, las Siete Cavernas, el lugar donde nació el mundo. Según la leyenda los aztecas vivían en Aztlan, una isla que se encontraría cerca de la frontera con los Estados Unidos actuales. Siguiendo las indicaciones de su dios tutelar Huitzolopochtli, migraron desde 1168 para ir a fundar su nueva capital. Pero los aztecas llegaron al Valle de México bastante tardíamente y debieron hacer frente a las otras tribus Nahuas que los consideraban como indeseables. A partir de 1256, ellos ocuparon algún tiempo la colina de Chapultepec, al borde del lago Texcoco; pero muy pronto fueron expulsados por los guerreros de Azcapotzalco. Se refugiaron entonces en las tierras de la ciudad de Culhuacan, que les concedió en 1299 un territorio en la región de Tizapan. Pero el entorno era muy hostil, infectado de serpientes, y los de Culhuacan pensaron así deshacerse de sus huéspedes indeseados. Sin embargo, los aztecas se adaptaron a la región e hicieron de las serpientes su alimento. Después se unieron con las mujeres de Culhuacan, obteniendo así un parentesco con esta tribu de origen tolteca.


El águila y la serpiente

La fundación de Tenochtitlan

En 1323 su dios Huitzilopochtli les ordena ir a buscar a la hija del rey de Culhuacan, para que ella sea su diosa de la guerra, Yaocihuatl. El rey acepta sin imaginar el funesto propósito de los aztecas: la muchacha fue sacrificada y un sacerdote se vistió de su piel. El rey de Culhuacan, que había venido para asistir a las festividades en honor de la nueva diosa, fue preso del horror y declara la guerra a los aztecas. Una vez más los Mexicas debieron huir, cuando en 1325 vieron el lugar donde Huitzilopochtli les había ordenado construir su ciudad. En ese lugar se encontraba un águila devorando una serpiente sobre un cactus. Era el fin del largo peregrinar del pueblo azteca en la búsqueda de su "tierra prometida". Sobre un islote del lago Texcoco, propiedad de la ciudad de Azcapotzalco ellos fundaron la villa de México- Tenochtitlan. Para ampliar su dominio, debieron construir jardines flotantes, los Chinampas. Pero los aztecas debían pagar pesados tributos a los Tepanecas de Azcapotzalco. Poco tiempo después de la fundación de Tenochtitlán, construyeron sobre un islote vecino una ciudad gemela llamada Tlatelolco.

Varios años transcurrieron durante los cuales la ciudad fue gobernada por los ancianos o los sacerdotes. Un día, en busca de una ascendencia noble, de un origen tolteca, los aztecas suplican al rey de Culhuacan de cederle su hijo, a fin de que él fuera su soberano.

Es así que en 1376 Acamapichtli, Acamapichtli, hijo del señor de Culhuacan, fue elegido como primer Tlatoani (rey-sacerdote) de los Aztecas. Durante su reinado, Tenochtitlan prosiguió su edificación, pero la ciudad permanecía tributaría de Azcapotzalco. Sin embargo, los Aztecas se afirmaron cada vez más en el arte de la guerra combatiendo al lado de los Tepanecas.

A la muerte de Acamapichtli en 1396, lo sucedió su hijo Huitzilihuitl. Casado con una de las hijas de Tezozomoc, soberano de Azcapotzalco, obtuvo de éste último que alivie los impuestos. Además Tezozomoc se mostraba lleno de atención por su nieto Chimalpopoca. Los aztecas aprovecharon de este período de paz con sus vecinos Tepanecas para consolidar su sociedad. Una sociedad que se apoyaba tanto sobre los principios religiosos emanados de los toltecas como sobre los usos y costumbres del pueblo Mexica.

Pero numerosas eran las ciudades del lago que veían con malos ojos la expansión de Tenochtitlan. Cuando, a la muerte de su padre, el joven Chimalpopoca fue elegido tercer Tlatoani en 1415, varias tribus Tepanecas mostraron abiertamente su hostilidad. Y en 1426, cuando murieron Tezozomoc, rey de Azcapotzalco, y Chimalpopoca, rey de Tenochtitlan, las dos fuerzas más poderosas del valle de México estaban a punto de enfrentarse.

El desarrollo del Imperio Azteca


Maxtlatzin, hijo de Tezozomoc, sucede a su padre en el trono de Azcapotzalco. El no esconde jamás su odio contra los aztecas que debieron soportar nuevos impuestos. Estos eligieron a Itzcoatl, hijo de Acamapichtli, para suceder a Chimalpopoca. Ante la amenaza tepaneca, Itzcoatl se aprestaba a reconocer a Maxtlazin como soberano todopoderoso del valle.

Pero en ese momento intervino un hombre que iba a cambiar para siempre el destino de los aztecas, que iba a hacer pasar a su pueblo del estado de subordinado al de dominante.

Tlacaelel, hijo de Huitzilihuitl, logró convencer a los señores aztecas de la necesidad de no aceptar la sumisión y de luchar contra los tepanecas. Los aztecas se unieron a las ciudades que se encontraban bajo el yugo de los tepanecas. De la unión de Tenochtitlan, Tacuba y Texcoco nació la Triple Alianza. Esta nueva fuerza, dirigida por Itzcoatl, Tlacaelel y su hermano Moctezuma, y el príncipe Nezahualcoyotl de Texcoco, iba a infligir grandes derrotas a los tepanecas, hasta la caída de Azcapotzalco en 1428.

La reforma de Tlacaelel


Después de esta victoria, Tlacaelel recibió el título de Cihuacoatl, consejero supremo del rey, y se aplicó una reforma completa de la sociedad. Con él nació la visión mística guerrera del pueblo azteca que se consideró la nación elegida del sol. Tlacaelel decidió consolidar el poder azteca bajo una reforma ideológica. Hizo quemar los viejos códigos de los pueblos vencidos para reemplazarlos por aquellos de los Mexicas. Los libros de historia iban a volverse instrumentos de dominación. Los viejos dioses tribales fueron conservados pero los aztecas ubicaron en primer rango sus divinidades más destacadas: Huitzilopochtli y su madre Coatlicue, la diosa de la Tierra.


Concepción del mundo


Los aztecas consideraban que antes habían existido varios soles. Habían sido el sol de la tierra, seguido de aquellos del viento, del fuego y del agua. Todos perecieron en un cataclismo. El quinto sol fue creado en Teotihuacan. Los dioses se reunieron para designar a quien tendría el honor de encarnar al nuevo astro. Este Sol era el del movimiento. Pero, como los precedentes, su destino era desaparecer también en un cataclismo. Es esta perspectiva pesimista el origen de la visión místico-guerrera de los aztecas. Tlacaelel logró persuadir a los sabios de que se podría evitar la muerte del Sol alimentándolo de agua preciosa. Este líquido era la sangre de seres humanos que habría que sacrificar para asegurar la supervivencia del astro solar. Para que no falte jamás el agua preciosa, Tlacaelel instaura el principio de las "guerras floridas" entre las ciudades de la Triple Alianza. El objetivo era de obtener suficientes prisioneros para los sacrificios. Para que el Sol viviera, la guerra se volvía indispensable. Los aztecas justificaban entonces sus conquistas por la misión suprema que debían cumplir.

En todo el valle de México los nuevos códigos ilustraron la potencia de Huitzilopochtli y la grandeza del pueblo mexica.


El esplendor del Imperio Azteca

A la muerte de Itzcoatl en 1440, Moctezuma Ilhuicamina, hijo de Huitzilihuitl y hermano de Tlacaelel, fue elegido quinto Tlatoani de los Aztecas. Tlacaelel quedó como el consejero supremo del rey. Juntos prosiguieron la expansión del imperio, enfrentando a los huastecas y los mixtecas, mucho más allá del valle. Los tributos provenientes de las regiones sometidas a los aztecas afluían a Tenochtitlan: piedras preciosas, plumas de todos los colores, cacao, plantas, animales... Jamás tantas riquezas habían llegado a la capital. Grandes trabajos de embellecimiento y agrandamiento fueron llevados a cabo durante este período. Tlacaelel ordena entonces la construcción de un templo suntuoso a la gloria de Huitzilopochtli. Pero a partir de 1446 los aztecas debieron afrontar toda una serie de calamidades. Las langostas arrasaron las cosechas. En 1449, Tenochtitlan fue inundada. Después las heladas y la sequía de los años 1450 a 1454 trajeron el hambre. Por suerte 1455 fue un año favorable gracias a sus lluvias generosas. Las cosechas de maíz fueron importantes y los aztecas pudieron llenar sus silos.

Por razones comerciales y estratégicas las guerras se reanudaron. Pero los Tlaxcaltecas opusieron a las fuerzas de la Triple Alianza una feroz resistencia. En 1458, Moctezuma se apodera de Coixtlahuaca y somete a los mixtecas. Era una victoria importante porque ella abría a los aztecas la ruta hacia Guatemala. Los huastecas y los totonacas en la región del golfo, no tardaron ellos tampoco en caer bajo el golpe de los aztecas. Sin embargo la posición de estos últimos no estaba asegurada en las regiones más alejadas de Tenochtitlan. La elite de la armada, compuesta de los "caballeros águila" y los "caballeros tigre", era muy limitada para controlar un territorio tan vasto. Entonces los aztecas debieron transigir con las tribus sumisas. Imponiendo su culto a Huitzilopochtl, ellos toleraron las divinidades de los pueblos conquistados. Ciertas naciones eran exoneradas de impuestos a cambio de su contribución en guerreros.

En el valle de México, Texcoco, la principal aliada de Tenochtitlan, recibía una parte de tributo idéntico a la de su poderosa vecina. Eso le permitía desarrollarse considerablemente. Texcoco se volvió un centro cultural de primera importancia, gracias a su soberano Nezahualcoyotl, el príncipe poeta. El restableció en su ciudad los valores humanistas de Quetzalcoatl y fue considerado como un gran sabio.

Después de un largo reinado de 29 años, Moctezuma murió en 1468. Los señores aztecas ofrecieron el trono a Tlacaelel, quien lo rechazó. Consciente de su inmenso poder como Cihuacoat, consejero supremo del rey, Tlacaelel prefirió conservar su rango cerca del nuevo tlatoani Axayacatl, nieto de Itzcoatl. Juntos prosiguieron la expansión del imperio azteca. Sin embargo, las fuerzas de la Triple Alianza sufrieron su primer gran revés contra las tropas tarascas de Michoacán. Pero lejos de desanimarse, los aztecas continuaron sus guerras de conquista.

Fue al final del reinado de Axayacatl que se apagó Tlacaelel, el gran reformador de la nación azteca. El rey murió poco tiempo después, en 1481. Tizoc, hermano de Axayacatl, fue elegido séptimo Tlatoani. Pero no brilló por su ardor para combatir y reforzar la potencia azteca. Es su hermano menor Ahuizotl, elegido octavo Tlatoani a la muerte de este último en 1486, quien proseguirá el ideal místico-guerrero de Tlacaelel. La construcción del suntuoso templo dedicado a Huitzilopochtli se acabó bajo su reinado, y numerosas víctimas fueron sacrificadas para esta ocasión. Ahuizotl combatió hasta Guatemala y se atribuyó el embellecimiento de Tenochtitlan. Él ordenó la construcción de un acueducto para traer el agua de Coyoacán a la capital. Pero esta obra sería la causa de su muerte. En 1502, Tenochtitlan se inundó y el rey pereció en la catástrofe.


La caída del Imperio Azteca

Moctezuma Xocoyotzin, hijo de Axayacatl, fue elegido noveno Tlatoani. Era un hombre muy sabio pero que pasaba largos momentos meditando en los templos de la ciudad. Confió los puestos más importantes del imperio a los hijos de señores de Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba. Después, refuerzó el poder azteca en las regiones más inestables. Pero sufrió una aguda derrota contra Tlaxcala en 1515. Un revés muy inquietante para Moctezuma, quien, sumergido en una profunda reflexión religiosa, veía en cada acontecimiento las señales de un trastorno muy próximo. Los aztecas creían que los tiempos estaban divididos en ciclos de 52 años. Cada uno de esos ciclos podía terminarse por un cataclismo que pondría fin al Sol. Por lo tanto, este período debía acabarse en 1519. Une serie de presagios venían atormentando el espíritu de Moctezuma. Vio un cometa una noche cuando meditaba. Después, uno de los templos de Tenochtitlan se quemó. Y cuando se le anunció la llegada de extranjeros de piel blanca, venidos del mar, Moctezuma no pudo impedirse pensar en los antiguos códigos que predecían el retorno de Quetzalcoatl.

Fue así que el 8 de noviembre de 1519, una pequeña armada de españoles llegó a Tenochtitlan sin que a los Aztecas les molestara verdaderamente su avance. Moctezuma temió este encuentro, y cuando él se encuentró frente al capitán español, Hernán Cortés, se sintió aliviado, imaginándose delante del dios Quetzalcoatl que regresaba a tomar posesión de sus tierras. Cortés había comprendido pronto la ventaja que podía tener esta situación. Y si las fuerzas de la Triple Alianza eran infinitamente más numerosas que las españolas, el conquistador había sabido reunir a las tribus Chalcas, Tepanecas y Tlaxcaltecas, quienes no aceptaron la dominación azteca. Los españoles pasaron rápidamente al asalto; la nobleza de la Triple Alianza fue diezmada y Moctezuma fue aprisionado y después muerto. Los sobrevivientes mexicas intentaron resistirse, pero después de un largo sitio, Tenochtitlan cayó el 13 de Agosto de 1521. El imperio azteca se estaba derrumbado.

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